jueves, 30 de enero de 2014

Historias inesperadas (Cáp. 11)



Aún se estaban recuperando cuando Margye tomó todos los implementos que había usado y desapareció por la puerta de donde los había traído; dejándolos aún más preocupados, de ser posible.
 – Esto fue genial – comentó Kyle con la mirada perdida, pero cuando todos lo miraron desconcertados se corrigió de inmediato – Vamos, no pueden negarlo, está bien que fue un poco atemorizante, pero el efecto del humo fue increíble.
 – No estoy segura de lo que hizo mi abuela, pero me pereció que no le ha gustado lo que sea que vio; no se que piensen ustedes, pero las siete personitas que desaparecieron cuando el del medio brilló debemos ser nosotros.
Una conclusión alarmante, sin lugar a dudas, que les erizó el pelo de la nuca a todos por igual, nada de esto estaba saliendo como lo habían planeado, claro que tampoco habían planeado que iba a suceder; aún así estaban más confundidos que antes.
Cuando Margye entró de nuevo completamente cansada todos se sobresaltaron, parecía un fantasma, completamente pálida y sus ojos de un verde intenso habían perdido su brillo, como si hubiera una sombra delante de ellos.
 – No creo que pueda hacer mucho por ustedes – Comentó sentándose lentamente y tratando de servirse más te pero el agua se había terminado – ¿Me harías el favor de traer más? Está en la cocina, sobre el fuego
Melany salto de su asiento y con la tetera en las manos salió por la puerta, regresó tan pronto como pudo, aún guardaban un profundo silencio cuando depositó su carga en medio de la mesa.
 – Solo queremos saber… lo que pueda decirnos, como controló sus habilidades, y que ha sido todo esto – agregó mirando el lugar donde había estado el humo hace un rato
 – Mis habilidades las dominé con él tiempo, pero nunca llegué a controlarlas por completo, fue mi ángel quién me ayudó a comenzar; una de las primeras veces que fui a visitarlo me preguntó si quería saber de que era capaz; yo como le había visto hacer cosas sorprendentes le dije que si de inmediato, y le pregunte que debía hacer; me pidió que me arrodillara en el pasto y puso su manita tibia sobre mi cabeza, todavía lo recuerdo con claridad
 – “con él tiempo distinguirás las cosas buenas de las malas cuando veas una planta o una persona, sabrás cuando hablan de ti aunque sus labios no se muevan, y tus manos siempre sabrán hacer lo correcto, pero nunca verás la luz que hay en tú alma, porque tú fuerza no llegará tan lejos, tú dormirás antes de despertar y solo recordaras partes de ese sueño”
 – Por supuesto no entendí que quería decir, muy rara vez lo entendía; pero luego lo fui comprendiendo, mis habilidades, como ya dije, distinguen los efectos de las plantas, escucho lo que a mi se refiere aunque no se diga y mido cualquier cosa en su justa cantidad; eso no tarde mucho en descifrarlo, pero el resto fue un enigma hasta que con los años fui madurando y aprendiendo cosas nuevas; y supe que había querido decir
Todos la contemplaban tristemente, sabían que le estaba provocando un enorme esfuerzo hablar, Melany aprovechó la pausa y sirvió más té en las tasas antes de que prosiguiera.
 – Hay veces, cuando estoy dormida, recuerdo cosas maravillosas que hacíamos juntos, cosas que él me había enseñado; pero cuando dejé de verlo olvide que debía practicar, y muchas de esas virtudes que tenía se perdieron en mis recuerdos al sustituirlas por los estudios y los problemas de la vida, y ahora son solo sueños, sueños esfumados de un pasado que ha quedado atrás.
Se hizo un nuevo silencio incómodo en los que todo aprovecharon para echar azúcar al té y tomar las últimas masas que quedaban; tanto Margye como Sophye que lo tomaban sin azúcar asieron las tasas para beber un poco de su contenido antes que los demás, pero un instante antes de que los posillos tocaran sus labios un brillo nebuloso pasó por los ojos de la abuela de Melany. Dylan tuvo un extraño presentimiento y asió a su hermana por el hombro la cual lo miró confundida, de pronto oyeron a Margye hablar con una voz más ronca de lo usual mientras bajaba su propia tasa.
 – Muy bueno reflejos muchacho. Que nadie se tome su té. Querida ¿Con que llenaste esta tetera?
 – Con la jarra que estaba en el fuego ¿Qué tiene de malo?
 – Creo que la han envenenado
Ahora todos miraban con asombro las tasas que tenían delante de sí, Sophye estaba más asombrada que el resto ya que había estado a punto de beber el contenido
 – Sin embargo no se que pueden haberle agregado, por poco y no logro darme cuenta
Y diciendo esto se levantó y arrojó el contenido en una maseta que poseía unas flores muy alegres y coloridas. De inmediato comenzaron a marchitarse expidiendo un olor pestilente
 – Jamás había visto algo así, tengan cuidado de no derramar el contenido en otro lado que no sea esta maseta
Con cuidado se levantaron y arrojaron lo que fuera que había en esos posillos en aquel lugar, la tierra emitía un sonido chisporroteante con el líquido.
 – Ya es la segunda vez que intentan envenenarme – agregó como si se tratara algo usual – pero hace dos días solo era un veneno proveniente de malasia, está vez no tenga idea que pudo haber sido para que cause esto – y señalo la planta con algo de temor en sus ojos.
 – ¿Quiere decir que mientras hablábamos alguien entró y trató de envenenarnos? – preguntó Sophye con un tono de terror que distorsionaba su voz.
 – No lo creo, de momento no los quieren a ustedes porque están protegidos, pero mis habilidades son evidentes, pueden ser sentidas por quiénes tienen capacidad de ello. Si pueden hablar con el ángel los guiará, es todo lo que puedo decirles. Pero también debo aconsejarles, la fuerza que los protege es poderosa, pero si utilizan sus habilidades sin cuidado, cualquiera podrá descubrirlos; imagino que ya conocen su misión ¿No?
 – En realidad no sabemos mucho de nada – aclaró Melany – por eso vinimos a visitarte, quizás tendrías las respuestas que buscábamos
 – El debió decirles… ¿Porque no lo habrá hecho? En fin; ya no queda más remedio, quizás deban saberlo, si es que no les aburre oír otra de mis historias – comentó tratando de sonar amable
Todos guardaron un silencio sepulcral, se miraron entre si y se acomodaron en sus asientos con cuidado de apartar bastante de si las tasas ahora vacías; y la miraron fijamente esperando que continuara.
 – con él hablábamos muchas cosas, pero en una ocasión me contó una historia de lo más increíble
“en él origen de nuestros tiempos, y me refiero a la tierra, dos fuerzas se debatían para controlarla; la luz y la oscuridad; lo que hoy conocen como el bien y el mal es algo así como parte de la leyenda; ellas estaban enfrentadas por poseer este planeta, en particular porque los seres que pronto vivirían en él tendrían él libre albedrío, lo que provocaría que hubiera muchas dimensiones de posibilidades”
 – Quiero decir, que cada acción que no hacemos crea una realidad alternativa, al igual que aquellas que si hacemos, multipliquen por todas las personas que hay y han habido y se darán cuenta de cuan diversas pueden ser esas dimensiones 
Aclaró ante las dudas de los jóvenes que la miraban con la boca abierta tratando de asimilar cada palabra de la mejor manera posible
“como ellos no podían decidir, le pidieron ayuda a la única fuerza que era superior a ellos que decidiera quién debía quedarse este planeta y todo lo que en él hubiera.
Ese ser, seguramente en su sabiduría, tomó una piedra y escribió un veredicto, como si fuera una especie de testamento, pero se negó a mostrársela a quiénes peleaban de manera tan desleal por poseer este remoto sitio; así reunió a todos los dioses de los diferentes mundos y les pidió que dieran su protección al manuscrito.
Todos ellos forjaron terribles encantamientos y lo ocultaron de tal manera que solo quién fuera poseedor del planeta pudiera hallarlo.
Por más que ambos bandos lo buscaron no pudieron hallarlo, entonces el planeta quedó como un punto neutral; al final, la oscuridad decidió que si el planeta no sería suyo nadie merecía poseerlo, y trató de destruirlo.
La única persona, o mejor dicho, ser, capaz de detenerla era el escritor de la última profecía; y sacrificando sus poderes infinitos condenó a la oscuridad a un sueño milenario; sacrificando así su inmortalidad hasta hallar un sucesor.
Pero con el tiempo la oscuridad se había hecho demasiado poderosa a costa de la muerte de sus iguales, y cuando la encerraron en sus sueños el poder no fue suficiente para que el conjuro fuera permanente.
Desde ese entonces cada diez mil años la sombra despierta y trata de destruir la tierra y todo lo que posee; pero la luz, que ha sembrado sus semillas en siete corazones puros la detiene cada vez que lo intenta.
Solo se conoce una parte de la última profecía, aquella que se revelaron al guardián de la tierra por los dioses más antiguos de la creación. Se sabe que cuando la profecía sea conocida, la tierra tomara una decisión; durante cada generación que los guardianes son reunidos se busca la profecía y se detiene el mal, pero nadie a sido capaz de leerla por completo y recordarla, o bien repetir lo que ella dice al guardián de la tierra o los dioses para que la batalla termine por fin”
Luego de terminar conservó la calma y entrelazó sus manos por sobre la mesa, les dirigió a todos y cada uno una mirada dulce y severa.
– Queridos míos, si ustedes son los guardianes y se están reuniendo, está en su mano encontrar esa profecía y decidir el futuro de la tierra; y no solo eso, sino que deberán protegerla de las tinieblas que tratan de destruirla.
Ahora todos comprendían un poco más al respecto, pero aún quedaban muchos puntos pendientes que no habían sido aclarados.
 – ¿Por qué no intentaste encontrar la profecía? o ¿Porque mamá no me ha dicho que tenga alguna habilidad especial? ella es tú única hija
 – En primer lugar, solo puede buscarse la profecía y enfrentarse al mal cuando los guardianes son reunidos, no pregunten, nos e por que, en caso contrario, para proteger la estirpe de la sangre el destino, o como quieran llamarlo, se encarga de separarlos por el mundo. En cuanto a tú madre, ella no tiene ninguna habilidad especial cariño, este don siempre salta una generación para que sea más difícil encontrarlo y detener la línea de sangre que los une a ustedes, a los siete guardianes originales. Siete guardianes de corazón puro que defendieron la tierra y derramaron por ella su sangre, cada uno de ustedes es descendiente directo de uno de ellos y la sangre que corre por sus venas está llena de su poder, pero que hagan ustedes con ese don no depende de mi, sino de sus decisiones.
Nadie quiso agregar más nada, una responsabilidad demasiado grande estaba cayendo sobre ellos y no había manera de enfrentarla, de pronto comenzaron a llegar a sus mentes ideas en donde se enfrentaban a horripilantes criaturas fantasmagóricas he indestructibles y todos perecían en el inútil intento; de manera notablemente más pálida, y con un tartamudeo incontrolable en la voz, Catherine fue capaz de hablar.
 – Pero aún somos cinco, quizás aún no deba suceder esa batalla
 – Yo no tendría tantas esperanzas querida, yo nunca he visto en mi vida a uno de mis iguales, y ustedes cinco ya están reunidos; quizás quiénes falta están a su lado y no los han reconocido; pero no se preocupen, sin dudas el ángel será su guía y les enseñara el camino, yo quisiera ayudarlos, pero estoy muy vieja y he cumplido mi misión.
 – Su misión – Exclamó Dylan sorprendido recordando que Elliott siempre hablaba de su primera misión
 – o si querido, ese niño me lo dijo, yo tenía que cumplir mi misión en la vida, cada uno tuvo que cumplir la suya en su momento. Debía dejar descendencia sobre la tierra, esa era mi misión
La mirada incrédula de Dylan tratando de reconocer que no era tan difícil como luchar con la oscuridad debió ser notada por ella, porque de inmediato agregó
 – Créeme, no fue tan fácil; a los veinte descubrí que no era una mujer fértil; por lo cual en ese momento sentí que había fallado. Hasta que un día apareció en mi puerta un hombre desconocido, su nombre era Tom, Tom Bartye
 – Es mi abuelo – agregó Melany – ¿Así conociste a mi abuelo? ¿Solo llamo a tú puerta?
 – En realidad si, así fue, llegó una noche muy cansado de un viaje muy largo, pidió que por favor le dejara dormir en la casa, que con gusto pagaría el techo y la comida, que no había otro lugar en el pueblo. Yo era desconfiada, lo admito, pero me pareció una persona sincera; le tendí una cama en la habitación para huéspedes y luego de comer una cena modesta él durmió allí, al otro día, antes de marcharse me pagó bastante dinero y me regaló una flor
 – ¿Una flor?
Ciertamente era un regalo bastante extraño de un perfecto desconocido que se queda a dormir en la casa de otra persona, Melany no alcanzaba a comprender como aquello podía haber significado algo tan importante para que sus abuelos se casaran y criaran a su madre, más aún, si ella no podía tener hijos.
 – No era una flor cualquiera, yo jamás la había visto, y nunca he vuelto a verla. Solo se que cuando la tuve en mis manos luego que él se marchara descubrí gracias a mis habilidades que era única he inigualable, que para mí lo era al menos – y entonces aclaró algo que nunca le había dicho a alguien más – un té de esa flor lograba que sin importar nada más, la persona que lo bebiera fuera fértil durante siete días seguidos; pero la flor debía estar recién arrancada, como sin duda lo era esa que en mis manos tenía, aunque como dije, nunca he visto otra igual y no se de donde pudo haberla sacado.
Dylan recordó las habilidades de Elliott para intervenir furtivamente para que las cosas que debían suceder sucedieran, de manera que comprendió mejor que ninguno como podría haber llegado una flor extraña a la mano de ese forastero.
 – Comprendiendo ahora lo que debía hacer – continuó – preparé la infusión y la bebí de inmediato, antes de reparar que no era una mujer casada; y que necesitaba un hombre para cumplir la promesa de una niña inocente a un ángel
Mantuvo la respiración como si recordara los mejores momentos de su vida
 – Recorrí todas las calles de la ciudad buscando a tú abuelo, él estaba solo, sentado en un banco en la estación de trenes; cuando me vio se le ilumino la cara; solo pude correr hasta él y besarlo
Tan rápido como lo había echo, un matiz rosado subió por sus mejillas pálidas y le tembló la voz por la emoción
 – Unos meses después tuve a tú madre y vivimos una vida feliz juntos.
Cuando vieron que contenía una lágrima decidieron que era la hora de marcharse, además el sol de había ocultado más rápido de lo usual, como si de pronto alguien hubiera decidido que las manecillas del reloj debieran girar más aprisa, pero está vez tanto Dylan como Kyle tuvieron la precaución de no mencionar sus ideas a Catherine que aún estaba ensimismada en sus pensamientos.
Con amabilidad todos se despidieron alegremente de la abuela de Melany, y se encaminaron hacia sus respectivas casas.
Habían sucedido tantas cosas en esa noche que estaban realmente cansados, y todo lo que habían oído aún daba vueltas por sus cabezas, por lo que el recorrido fue más silencioso de lo habitual.
Uno por uno se fueron separando y dirigiendo a sus respectivas casas, tomando la precaución de que Catherine los abandonó cerca de donde lo había hecho la noche anterior.
Cuando solo quedaron Sophye y Dylan, ella le preguntó.
 – ¿Qué piensas de todo esto?
 – Ya no lo se – y era completamente cierto, cada día se sentía más y más confundido – solo espero que no sea tan malo como parece.
Está vez cuando llegaron a su casa ningún teléfono sonó por lo que pudieron irse a dormir tranquilamente.
Mientras Dylan daba vueltas en la cama pensando en los sucesos de ese día, alcanzó una terrible conclusión; primero enfermaba su abuela, su madre se marchaba para cuidarla, encontraba un chico que le decía que debía reunir a 7 guerreros, estuvo a punto de ser envenenado junto a su hermana y amigos; y ahora descubría que la muerte iba a acecharlo detrás de cada rincón porque el destino de la tierra estaría en sus manos y de ellos dependía quién ganaría la batalla. Solo llevaba tres días desde que había tenido su primer sueño y ya le habían sucedido todas esas cosas. Una duda asaltaba y rondaba en sus pensamientos como un animal herido ¿Qué sucedería mañana?