sábado, 27 de abril de 2024

Habilidades increíbles (Cáp. 13)


 

Cualquiera que la conociera lo hubiera notado, Sophye estaba enfadada por tener que invitar al impertinente de Alan a ir con nosotros; incluso había dejado quemar las tostadas; o por lo menos las que eran para su hermano.

No pudo quejarse, si él las hubiera hecho serían un carbón de mal sabor, al menos con un poco de jalea quedaban comestibles, pero tuvo que preparar su propia cocoa porque Sophye se había olvidado de hacerlo mientras preparaba la suya; como mentirosa era pésima.

Pero al menos estuvieron listos lo suficientemente temprano como para marchar a pie, y como ahora ambos conocían la dirección de la casa de Catherine pasaron frente a ella, donde lo estaban esperando; juntos fueron al instituto donde Sophye se separó de inmediato, pese a que Melany aún no había llegado, aun así, encontró entre la multitud a la niña rubia del día anterior

 – ¿Qué le pasa a tú hermana? – Preguntó Catherine un tanto preocupada.

 – Nada que pueda ser remedido, es que le pedí que hiciera algo y creo que no le ha hecho gracia

Aunque Catherine intentó averiguar más no consiguió sacarle información.

 – Hoy tenemos que ir a la cañada del valle ¿Verdad? debo decirle a Virginia que hoy no podremos encontrarnos después de clase.

 – Creo que sería lo más conveniente – Dijo dubitativo pensando en lo que había sucedido él día anterior

Aunque ya parecía como si hubiera sido uno de sus alocados sueños, de pronto saludó a alguien que estaba a las espaldas de Catherine

 – ¡Hey, Stevens! Ven aquí un momento – El aludido se acercó desembarazándose de un compañero de su propio grado – ¿Tienes algo que hacer está tarde? ¿A la salida?

 – Pensaba encontrarme en lo de Marcus a ver unas películas – Ironizó mientras Catherine miraba a Dylan completamente asombrada tratando de adivinar a donde quería ir

 – Es que, tenemos que ir con, bueno, me preguntaba si tú podrías…

No era fácil explicar él motivo del viaje, pero por suerte alguien le dio un poco de ayuda

 – Dylan quiere saber si puedes acompañarnos a la cañada del valle, tiene algo muy importante que mostrarnos cuando lleguemos allí – comentó Catherine de inmediato, asiendo del brazo a Dylan como si estuviera entusiasmada por la idea, aunque más bien parecía preocupada.

 – ¿Y que se supone que tienes para mostrarnos?

 – Eso lo sabrás cuando llegues allí – agregó siguiéndole el juego a su novia – seremos unos cuantos y será algo inolvidable; pero si tienes que hacer… tú te lo pierdes…

 – Ni hablar – había caído en el sebo – estoy con ustedes… aunque me preguntó que podrá ser; en fin ¿Nos vemos a la salida o algo así?

 – Si, iremos todos juntos para que nadie llegue tarde

Haciendo una señal de compromiso y aceptación se marchó junto al muchacho que lo esperaba cerca de la puerta, Virginia se acercaba por el patio así que Catherine no tenía mucho tiempo para sacarse una duda.

 – ¿Por qué invitaste a Stevens? Si él va puede ir Virginia

 – Creo que él es uno de nosotros, también creo que tuvo algo que ver con el accidente de ayer, aunque no estoy muy seguro.

Y dejando a Catherine con la boca abierta y buscando una excusa para no encontrarse con Virginia más tarde, Dylan se marchó para el salón, de camino encontró a Kyle; y se pusieron a comentar el partido del día anterior distrayéndolo un poco de sus preocupaciones.

El día transcurrió sin novedades, aunque Dylan estuvo consciente de que Virginia lo miraba un poco rencorosa, pese a que Catherine había tratado por precaución de no hablar con él demasiado frente a ella no podían evitar encuentros casuales como la pareja que eran.

Ese día pasó en un abrir y cerrar de ojos, y antes de poder asumir lo que hacían estaban Kyle, Dylan y Catherine esperando al resto. Cuando Stevens apareció Kyle quedó sorprendido, pero sin darle explicaciones lo puso al tanto de que le acompañarían a ver qué era lo que tenía que mostrarles.

Un poco desconcertado lo aceptó de mala gana; pero todos quedaron un poco sorprendidos cuando aparecieron Sophye y Alan hablando animadamente junto a Melany; cuando Sophye vio que ellos ya habían llegado se quedó en silencio y se ofendió ligeramente, como si acabaran de insultarla o algo parecido; pero Dylan no tenía tiempo de responder estas preguntas que brotaban en sus pensamientos, ahora debían apresurarse a la cañada del valle.

Los comentarios durante el camino fueron bastantes variados, pero nunca tocaron el tema de que iban a hacer precisamente allí o que era lo que Dylan quería mostrarles, pero cuando el sonido del agua comenzó a escucharse y el pequeño puente por el que debían pasar se vio, las dudas aparecieron en todos los rostros, Alan y Stevens comenzaron a preguntar que hacían, allí.

 – Solo debemos esperar un rato, aún no es la hora

Comentó nervioso mirando a los compañeros, y como la vez anterior se sentó sobre el pasto junto a Catherine y esperó pacientemente el paso del tiempo arrojando piedras sobre la superficie bastante calmada de la corriente de agua.

Kyle se sentó junto a Sophye y Melany charlando animadamente, pero Alan y Stevens se mostraban exasperados por el largo camino y que no hubiera nada en particular en aquel lugar, Dylan de estaba poniendo nervios, pero Catherine lo calmó

 – Recuerda lo que dijo la abuela de Melany, él no se presentaba si estaban sus padres, así que, si Stevens y Alan no son los elegidos, solo harás el ridículo – agregó con una sonrisa maliciosa.

Ya se estaba preocupando seriamente cuando un viento familiar comenzó a soplar, todos se pusieron de pie de inmediato y miraron el agua esperando que apareciera Elliott; pero nada ocurrió, excepto que una voz claramente divertida los llamo desde sus espaldas; en cuanto se voltearon pudieron verlo con una amplia sonrisa.

 – Pero que muy bien; que agradable sorpresa, los has reunido a todos, si… si, eso creo, no esperaba que lo consiguieras tan pronto, pero no podemos seguir charlando aquí, tenemos mucho que hacer, pasen pronto por favor

Creando la extraña puerta que era como un espejo líquido y distorsionado desapareció por ella.

La cara de asombro de Stevens y Alan valieron la pena, todos le miraron y le sonrieron, pero recordando las imperfecciones de la puerta comenzaron a prepararse; Dylan se paró cerca de la entrada seguido por Catherine.

 – Entren inmediatamente uno tras otros, no olviden lo que pasó la última vez.

 – ¿Ya estuvieron aquí? – Alcanzó a musitar Alan, pero Sophye lo hizo callar con un gesto para que Dylan continuara hablando.

 – Deben entrar inmediatamente unos tras otros para que no debamos esperarlos demasiado tiempo; dense prisa y no duden en entrar

La aclaración era para los confundidos compañeros que aún no entendían que estaba pasando, ambos miraron a Sophye quién les indico que hicieran caso con un gesto de la cabeza

 – Está bien, iremos primero – agregó para Catherine que le había tomado él brazo

Pese a que ya habían estado allí podría jurar que ella estaba atemorizada.

Sin más rodeos se abalanzaron sobre el portal permitiendo que la viscosa sustancia los acariciara y recordando la extraña sensación de frío y calor; de un momento a otro estaban dentro del comedor que había cambiado considerablemente; pero no tuvieron mucho tiempo para evaluarlo porque inmediatamente fueron empujados para delante.

 – ¿Qué diablos ha pasado ahora? – Barbotó Dylan en cuanto estuvo dentro y apartándose ya que Sophye lo estaba empujando.

 – He arreglado la diferencia de dimensiones mientras la puerta está abierta

Llegó una voz sonriente desde la distancia, y cuando todos estuvieron dentro la entrada se cerró mostrando una maciza pared.

Valía que lo hubiera dicho antes, de esa manera hubieran tenido menos preparativos he incomodidades para pasar la puerta, aun así, guiados por una confianza inusual como si se encontraran en su casa fueron directo a la mesa; que está vez llevaba ocho sillas cómodas y mullidas a su alrededor, como la vez anterior se destacaba por su altura en la que Elliott estaba sentado.

No solo las sillas y la mesa, ahora de un cristal labrado, habían cambiado; toda la habitación en general se veía más elegante y amplia, con toda clase de revestimientos, unas enormes telarañas colgando del altísimo techo, unas escaleras impresionantes y finamente labradas llevaban a un segundo piso, las puertas de la sala estaban pulidas y un pasillo se veía a lo lejos detrás de su anfitrión.

Los únicos que tardaron en sentarse fueron Stevens y Alan cuyo desconcierto no daba crédito a lo que estaban viendo.

El gesto del pequeño fue visible, aunque no sobresaliera mucho por sobre la mesa, e innumerables platos de diferentes comidas aparecieron delante de ellos y sendas copas repletas del líquido espeso que habían degustado la ocasión anterior.

 – Disfruten la comida, pronto deben comenzar su entrenamiento y será una tarea de lo más difícil, aunque algunos aprenderán más rápido que otros, de todas maneras, pueden pasar bastante tiempo aquí dentro de ahora en más – y agregó solo para Dylan – me gusta como has redecorado el lugar

Con una alegría desbordada comenzaron a comer y a beber, y aunque no se saciaban luego de unos minutos comprendieron que debía poner atención pues Elliott había puesto a los jóvenes confundidos al tanto de las circunstancias, omitiendo varios detalles que habían descubierto por sus propios medios, estaban seguros de que él no sabía nada al respecto hasta que agregó.

 – Manda saludos a tú abuela cuando la veas, dile que no he olvidado mi promesa y la cumpliré como siempre lo he hecho – Melany quedó de piedra unos segundos y luego afirmó con la cabeza – veo que han avanzado mucho, y no tengo que contarles más de lo que ya saben, no me corresponde a mí; eso se los dirán sus respectivos consejeros cuando entren en las salas del entrenamiento; cuando salgan de allí las cosas habrán cambiado mucho para ustedes.

Por la cabeza de Dylan y la de algunos de sus compañeros comenzaron a desfilar grandes carreras en las que tenían que sortear todo tipo de obstáculos y que aprecian enmascarados que los obligaban a luchar, pero por suerte, posiblemente solo fuera su imaginación desmedida.

 – El tiempo que estén dentro de las salas de entrenamiento variará de unos a otros, pueden ser días, semanas o incluso más tiempo, dependerá de ustedes mismos y de sus consejeros; ellos serán los dioses que le han bendecido.

 – ¿Quieres decir que no podremos estar todos juntos? – preguntó Sophye haciendo alarde de su increíble capacidad seductora y de atemorizar a los demás con las ideas de pasar las pruebas sin ayuda de nadie.

 – Es exactamente como sucederá – confirmó – les diré a cada uno quién fue el Dios o los dioses que le ha vendito, y luego entrarán en una sala especial donde podrán entrenar hasta dominar sus habilidades.

 – Genial – Agregó Kyle – Espero que sean habilidades sorprendentes que nos ayuden en lo que sea que deberemos hacer más adelante.

 – Sin duda serán de utilidad, pero ellas solo se fortalecerán si permanecen unidos y no dejan de practicarlas, con mucho cuidado, nadie debe descubrirlos antes que la batalla se inicie, sería peligroso para ustedes y sus familias

 – ¿Peligroso? – preguntó un tímido Alan con una voz vibrante

 – Si, si no tienen cuidado. Cuando terminen les revelaré la historia que aún desconocen para que sepan el motivo por el que lucharán y como podrán vencer.

En silenció se levantó y se encaminó por el pasillo que estaba tras él; los demás, un poco tímidos al inicio, se levantaron y lo siguieron, hasta que se detuvo al final en una sala octogonal con varias puertas de diversos colores y formas; en medio había un círculo dentro del cual un sol, una luna y una estrella buscaban compartir el escaso espacio. En medio se paró Elliott y llamó primero a Sophye que casi se desmaya al oír su nombre; se acercó con cuidado y se paró al lado de él; con un gesto le hizo una señal para que se agachara y puso sus manos sobre la cabeza de la asustada joven.

“Bendita eres en nombre de Asclepios, Dios de la medicina y por los Lares; guardianes protectores del hogar; son tuyas las habilidades de la salud y la vida, tanto para bien como para mal, dominaras tus fuerzas, arrodillaras ejércitos, tumbarás al más fuerte y sanarás al desvalido; tú cuerpo será santo y las heridas solo podrán hacerse en tus sueños. Mientras puedas llamar un sitio hogar, no habrá alma, voz o voluntad que puedan inquietarte dentro de sus paredes”

La voz grabe de ese niñito retumbaba ahora por el pasillo vacío; jamás había creído capaz que Vocecita risueña y santurrona pudiera hablar con tanta seriedad y fuerza; Sophye se levantó como en un trance y se dirigió a una puerta de un bello color rojo y brillante; antes de que llagara se abrió y ella desapareció detrás. De inmediato llamaron a Kyle, a quiénes las rodillas le temblaban notoriamente, pero no quería parecer cobarde frente a Melany, de tal manera se acercó y se agachó frente al niño para que pusiera las manos en su cabeza.

“Bendito eres en nombre de Artemisa, Diosa de la caza; son tuyas las habilidades naturales del cazador y sus sentidos, no solo podrás ver en la noche y oír hasta el silenció; tu grito derrumbará montañas, tus manos distinguirán mentiras y engaños, y serás inmune a los venenos, pero si ves o eres ciego solo podrá saberlo tú corazón “

Así Kyle desapareció tras una puerta moteada de colores pasteles y llamaron a Melany

“Bendita eres por las grandes, en nombre de Pomona, personificación de la naturaleza; Silvano, protector de los bosques, pastores y rebaños; Lechy, espíritu del bosque y Norma soberana de los dioses del bosque. Son tuyas las habilidades de la naturaleza que te rodea y la vida que en ella se encuentre, serás parte formando uno con ella; hablaras con las aves de los cielos, los peces del mar y todo animal que se arrastre, camine o ande sobre la faz de la tierra, siendo a voluntad una más de ellos si tú alma lo desea, descubrirás que él tamaño no siempre importa, solo la astucia y el atrevimiento serán tus guías cuando los caminos difíciles marquen tus pasos”

Así terminó con Melany desapareciendo por una puerta transparente y llamando a Stevens, este dudo más que los otros en acercarse, pero al final lo hizo.

“Bendito eres en nombre de Gea, Hefestos, Poseidón y Thor; Dioses de la tierra, del fuego, del mar, del trueno y las tempestades: controlaras los elementos y el clima que te rodea, más tú fuerza será tal que solo en su presencia serás príncipe de tú luz, pero si te abandonan caerás en la desesperanza; nos serás creador; pero controlaras tú entorno mientras no permitas que tú entorno te controle a ti”

Tambaleándose se marchó por la puerta de la izquierda donde se mezclaban azules, rojos, marrones, celestes y amarillos de las maneras más inusuales, quedaban pocos y cada vez estaban más nerviosos, así llegó el turno de Alan quién ya no parecía muy confiado, lo que le provocó a Dylan una sonrisa, si Sophye pudiera verlo.

“Tú bendición llega de Ares y Heracles, Dios de la guerra y un héroe divinizado; llevarás en tus manos la fuerza de cien leones y en tus piernas la velocidad del jaguar, tú piel será firme y tersa y no será dañada con facilidad; y podrás confundirte con el entorno que te rodea. Por tú sangre corre la ira y el odio, pero el valor es lo que debe vencer con el tiempo, las decisiones son tuyas; y de ti dependerán vidas inocentes; si tú vida será dada o tomada lo decidirán los hilos del destino que sujetes, pero la desconfianza podrá cortarlos y alejarte del sendero correcto”

Quizás más confundido que antes de marchó con un paso decidido y una mirada de rencor en los ojos a la puerta de un rojo intenso que brillaba en un rincón. Sus habilidades eran prometedoras, pero parecía enfadado; no tuvo tiempo de pensar ello ya que enseguida llamó a Catherine quién con un temblor ligero se despidió con un beso cariñoso y una sonrisa bastante nerviosa.

“Cronos y Zeus han puesto su confianza en ti; Dioses del tiempo y del universo te otorgaron dones que están más allá de la comprensión de un simple guardián; pero podrás convertir las horas en minutos y los segundos en años, abrir puertas al pasado y al futuro, cambiar lo incambiable y reinar sobre imperios o destruirlos. Tus guías serán las estrellas y tú serás la guía de sus movimientos; tú poder no tiene palabras, pero las palabras pueden ser detenidas con tú poder, no confundas lo bueno con lo malo y confía en tú corazón, él siempre te será sincero”

Así marchó ella con sus ojos vidriosos a la puerta que estaba cerca del centro, Elliott no lo llamó, pero le hizo un ademán para que se acercara y se agachara, antes de poner su mano en la cabeza exclamó.

 – No creo serte de mucha ayuda, no antes de que el momento oportuno llegue, aun así, intentare aliviar tus dudas; pero deberás entregarme las lágrimas para que las guarde por ti, allí dentro no las necesitarás, no aún.

Y luego que se las entregara puso la mano en su cabeza y con una voz aún más profunda y potente que retumbo por los rincones de la sala vacía exclamó.

“Te han bañado en sus bendiciones Atenea, diosa de la sabiduría, Morfeo Dios de los sueños; las realidades y fantasías, Clío contador de la historia, los Manes, espíritus de los antepasados, Zio, una divinidad del inicio de las épocas, Wottan, quién fue llamado Dios supremo; Distinguirás verdades y mentiras, compartirás los astros con los dioses primitivos; el conocimiento y sabiduría de tus decisiones marcara la diferencia entre la vida y la muerte de quiénes amas y respetas; será tú mano la que exigirá y tomará un precio; la misma mano que escribirá el final de la profecía; el límite de tú fuerza estará oculto en tú imaginación, tú amor por los demás hará tus sueños realidades y tus realidades los sueños de los demás; pero también tienes una bendición oculta en tú alma, uno de los dioses no desea ser nombrado, y sus fuerzas dormirán hasta el día en que comprendas quién eres y de lo que serás capaz, su sangre corre en tus venas”

Cuando hubo terminado una voz única y personal lo llamaba desde un cuarto con una puerta oscura

“Que él silencio selle tus labios, pasa el umbral sin dudas y te enseñaremos de lo que eres capaz”

Ahora comprendía porque nadie hablaba luego de que Elliott lo hacía, esas voces aconsejaban el silencio y te guiaban a la puerta correcta, suspirando profundamente atravesó el espacio con la esperanza de encontrar las respuestas a todas las preguntas que tenía.

Elliott se quedó un minuto mirando con atención cuando Dylan desaparecía tras el manto negro, no se había equivocado, sus palabras habían sido: “Será tú mano la que exigirá y tomará un precio; la misma mano que escribirá él final de la profecía” Entonces sin lugar a dudas… está era la batalla final.